Proyecto Hela

Artículo Departamento de Biología

Probióticos: Guerreros contra la diarrea con futuro prometedor.

Autor:

Alejandro Enrique Cardoso Martínez

Contacto: aecmcube@gmail.com

Nunca estamos solos

Eso lo comprendí una vez estudié microbiología; bacterias, hongos, virus, nos rodean siempre, e incluso hay veces que por nuestra comida se cuelan y nos provocan algún malestar estomacal, pero ¿qué opinas de meterlos a propósito en nuestra dieta o tenerlos dentro?, sorprendentemente a ellos les debemos los deliciosos quesos, yogurts, la cerveza, vinagre, y actualmente otras cosas como las vacunas y medicamentos, pero eso es otro tema para otra investigación.

Retomemos la idea, nos duele el estómago, tenemos diarrea, vamos al médico y nos dice que tenemos una infección en el estómago, ya sea que nos recete un antibiótico o un suero, no le va a faltar la recomendación de los probióticos: en cápsulas, suspensión, comprimidos, etc. (Balakrishnan & Floch, 2012); pero ¿qué son estos? y ¿que tendrían que ver con una infección gastrointestinal?

En nuestro cuerpo no solo tenemos células humanas; nuestra piel, y tracto digestivo se han convertido en hábitats de diversos microorganismos como parte de un proceso evolutivo en nuestra coexistencia a lo largo del tiempo (Guarner, 2021; Olveira & González-Molero, 2016), pero ¿qué pasa cuando tenemos una infección bacteriana?, esta puede ser causada por: una alteración inmunológica entre el entorno microbiano y el huésped, una translocación de bacterias en la mucosa intestinal o una alteración en la microbiota del intestino delgado que genera una malabsorción y posteriormente una diarrea (Balakrishnan & Floch, 2012).

Entonces, ¿Cuál es la aplicación de los probióticos?; el balance de la microbiota es frágil, y los antibióticos, encargados de eliminar a los microorganismos causantes del problema y a todo lo que puedan, dejan tantos espacios vacíos en nuestro tracto digestivo, que podrían volver a ser colonizados por bacterias patógenas, por lo que se usan los probióticos; estos son aquellos productos que contienen microorganismos vivos, los cuales, cuando se administran en la cantidad  adecuada,  tienen  un  efecto benéfico en  la  salud  (Balakrishnan & Floch, 2012; Gómez, 2019; Olveira & González-Molero, 2016).

Además de su apoyo en tratamientos con uso de antibióticos, también tienen efectos microbianos: liberan el medio intestinal de otros microorganismos y ocupando el espacio libre; efectos en el metabolismo, con sustratos dietéticos no digeribles y la producción de ácido láctico y butirato, con efectos benéficos para nosotros y las bacterias “buenas”; efectos tróficos en el tracto gastrointestinal con diferenciación de células epiteliales, actividad motora intestinal, vías neuroendocrinas de origen intestinal, como en tejidos e inducción y regulación homeostática del sistema inmunitario, maduración de órganos distantes, incluido el sistema nervioso central; así como la inducción y regulación de la inmunidad adaptativa (Guarner, 2021; Patel & DuPont, 2015).

Pero no debemos olvidar que, así como estos nos dan grandes beneficios, es necesario seguir investigando a nuestras aliadas, conociendo a las correctas, sus combinaciones y dosis ideales para poder aprovecharlas correctamente, para garantizar un uso seguro; por lo que por ejemplo, la FDA (Food and Drug Administration) considera que los estudios de los probióticos deben de seguir el mismo protocolo de medicamentos (Gómez, 2019), ya que así como benefician, en la dosis inadecuada podrían aparecer riesgos.

Actualmente los probióticos bacterianos más usados son los Lactobacillus y Bifidobacterias, y la levadura más usada es la Saccharomyces boulardii; mientras que la E. coli no patogénica Nissle 1917 es de los primeros probióticos que aún se usan (Balakrishnan & Floch, 2012). En el futuro se seguirá investigando a estos microorganismos en búsqueda de nuevos beneficios (como antiinflamatorios) o tratamientos (se estudia la microbiota y su relación con el autismo) (Patel & DuPont, 2015) más allá de nuestra imaginación.

Bibliografía

Balakrishnan, M., & Floch, M. H. (2012). Prebiotics, probiotics and digestive health.

Current Opinion in Clinical Nutrition & Metabolic Care, 15(6). https://journals.lww.com/co- clinicalnutrition/Fulltext/2012/11000/Prebiotics,_probiotics_and_digestive_health.10.a spx

Gómez, A. (2019). Microbioma, salud y enfermedad: probióticos, prebióticos y simbióticos.

Biomedica: revista del Instituto Nacional de Salud, 39(4), 617–621. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31860173

Guarner, F. (2021). Symbiosis in the human gastrointestinal tract. Nutricion hospitalaria, 37(Spec No2), 34–37. https://doi.org/10.20960/nh.03354

Olveira, G., & González-Molero, I. (2016). Probióticos y prebióticos en la práctica clínica.

Endocrinología y Nutrición, 63(9), 482–494. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.endonu.2016.07.006

Patel, R., & DuPont, H. L. (2015). New approaches for bacteriotherapy: prebiotics, new- generation probiotics, and synbiotics. Clinical Infectious Diseases: An Official Publication of the Infectious Diseases Society of America, 60 Suppl 2(Suppl 2), S108– S121. https://doi.org/10.1093/cid/civ177