Proyecto Hela

Artículo Departamento Ciencias de la Salud

¡Variante detectada!

Autora: Mariana Castro Azpíroz
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Seguro nos gustaría poder restablecer la línea del tiempo a antes de diciembre de 2019, pero no tenemos forma de capturar a estas variantes. Y no se trata de dioses nórdicos, sino de las variantes del SARS-CoV-2, causante de la COVID-19.

¿Qué es una variante?

Los virus son simplemente material genético dentro de una cápside. Eso significa que son un conjunto de instrucciones de cómo hacer más virus, que se transporta en una envoltura de proteínas (y a veces tiene también una capa de grasa). Ya que no cuenta con la maquinaria necesaria para leer las instrucciones y reproducirse por sí mismo, necesita infectar a un ser vivo (que se convierte en su huésped) y secuestrar la maquinaria de sus células. Es por eso que lo mejor para el virus es que su envoltura tenga características que le ayuden a infiltrarse mejor en el huésped, con mayor facilidad o a reproducirse más rápido. Esto se traduce a que sea más infeccioso, contagioso o cause casos más graves. Incluso podría aprender a sobrevivir en el cuerpo de una especie que originalmente no podía infectar.

Crédito: vchal / Shutterstock

Para lograr adaptarse mejor al huésped, los virus mutan. Es exactamente lo mismo que pasa con todos los seres vivos cuando evolucionan para adaptarse mejor a su entorno. La cuestión es que las mutaciones son aleatorias y ocurren cuando el material genético se replica durante la reproducción. En otras palabras, si las instrucciones se copian con un “error”, pero esto resulta darle una nueva capacidad que le beneficia, se promueve que la nueva instrucción se mantenga en futuras generaciones. En el caso de los seres humanos y otros organismos más grandes, toma años pasar de una generación a otra, por lo que la evolución es muy lenta. Por el contrario, seres microscópicos como virus y bacterias pueden reproducirse en cuestión de horas. Esto hace que haya una cantidad enorme de generaciones en muy poco tiempo, lo cual aumenta exponencialmente las posibilidades de mutaciones que los hagan más resistentes.

Variantes del SARS-CoV-2

El famoso coronavirus al que nos enfrentamos en esta pandemia está mutando muy rápido por el número de contagios. Cada vez que una persona se contagia, le da la oportunidad de reproducirse muchas veces y aumenta su probabilidad de mutar. El problema es que hay personas que dejan de seguir las medidas sanitarias y son asintomáticos. No se dan cuenta de que están transmitiendo el virus a otros y se convierten en incubadoras de nuevas variantes. Además, con la globalización, las variantes pueden viajar fácilmente por todo el mundo y encontrar nuevos huéspedes vulnerables a quienes infectar. Puede que una población ya estuviera comenzando a generar sus defensas contra el virus original, pero no están preparados para la variante. Al llegar ésta, se da una nueva ola de contagios y es un cuento de nunca acabar.

Crédito: ivaccinate

Para lograr la inmunidad colectiva, es decir, que una parte suficientemente grande de la población sea inmune a la enfermedad y se termine la pandemia, es necesario reducir los contagios tremendamente. Nuestro cuerpo también intenta adaptarse a los cambios del coronavirus y puede aprender a reconocerlo y atacarlo, pero estamos permitiendo que el virus mute mucho más rápido de lo que nuestro sistema inmune aprende a reconocerlo y de lo que la ciencia y tecnología nos permiten desarrollar vacunas y tratamientos para las variantes.

¿Y las vacunas que ya tenemos?

Las vacunas que están en circulación actualmente fueron diseñadas para enseñarle a nuestro sistema inmune cómo reconocer al SARS-CoV-2 original. Lo que hacen es tomar alguna parte del virus y enseñársela a nuestro sistema inmune para que aprenda cómo luce el enemigo. 

Las vacunas de Pfizer y Moderna incluyen únicamente las instrucciones para construir la proteína espiga: esos piquitos que caracterizan al coronavirus. Se transportan dentro de una envoltura de lípidos (grasa) y cuando se recibe la inyección, las células de los músculos de la persona comienzan a hacer muchas de estas espigas y el sistema inmune las reconoce como un intruso. No hacen daño por sí mismas, así que es seguro vacunarse, pero nuestro cuerpo aprende que si se encuentra nuevamente con esas espigas, debe atacar. Por eso son efectivas. El problema es que las mutaciones de las variantes del coronavirus son precisamente en esta región, lo cual hace que la estructura de la espiga sea diferente. En ese caso, es como si estuviera disfrazado y nuestro cuerpo no puede reconocerlo si llega a infectarnos.

Las vacunas de AstraZeneca, Johnson & Johnson y Sputnik V tienen las mismas instrucciones, pero las transportan dentro de la envoltura de otro tipo de virus, modificado para que sea inofensivo. Se llaman adenovirus y son los causantes de gripas comunes, pero la vacuna de AstraZeneca además usa una versión de chimpancé, que ni siquiera puede replicarse en seres humanos. La Sputnik V usa un adenovirus distinto para la primera dosis que para la segunda. Por su parte, la Novavax, contiene la proteína espiga ya armada, no las instrucciones. Y la vacuna de Sinovac, incluye al coronavirus completo, pero inactivado, de manera que no pueda reproducirse.

Todas las vacunas son seguras, pero al tener diferentes mecanismos para presentar la proteína espiga, le muestran distintas características a nuestro sistema inmune. Y si la variante no las incluye, no estamos protegidos contra ella. Además, las vacunas impiden que desarrollemos un caso grave de la enfermedad, pero eso no significa que no podamos contagiarnos o transmitirla. Podríamos enfermarnos levemente, como una gripa común, pero contagiar a alguien más susceptible o que no esté vacunado. Por eso es tan importante no dejar atrás el cubrebocas. Es nuestra responsabilidad social cuidarnos entre todos.

Seguimos estudiando qué tanto se reduce la eficacia de cada vacuna frente a las nuevas variantes y desarrollando refuerzos y nuevas vacunas que protejan mejor. Pero mientras la ciencia alcanza al virus en esta guerra fría, debemos mantener las medidas sanitarias para reducir la transmisión del virus y ganar más tiempo antes de una nueva mutación… una variante que intente tomar el control.

Bibliografía

  • Understanding Viral Vector COVID-19 Vaccines (CDC, 2021).
  • What are Adenovirus-Based Vaccines? (Dr. Sanchari Sinha Dutta, 2021).
  • How J&J and AstraZeneca differ from the mRNA vaccines from Pfizer and Moderna (Melissa Couto Zuber, 2021).
  • How does the Sputnik V COVID-19 vaccine work? (Yella Hewings-Martin, Ph.D., 2021).