Proyecto Hela

Departamento de Ciencias de la Salud

Vamos todos a dormir

Autora: Mariana Castro Azpíroz
Contacto: cienciaen1clic@gmail.com

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Desarrollo

El cerebro representa el 2% de nuestro peso corporal, pero ocupa el 20% de nuestra energía. Mientras más aprendemos cuando estamos despiertos, más se modifican las conexiones entre las neuronas y aumenta nuestra necesidad de dormir. ¿Pero qué pasa cuando dormimos? El cerebro nunca se “apaga” (de hecho muchas regiones siguen bastante activas), pero hace diferentes tareas dormido que despierto. 

Mientras soñamos, se activan zonas del cerebro relacionadas a detectar errores, motivarnos para tomar acción, planear, tener sensaciones físicas y emocionales, memoria y movimiento. Esto implica que necesitamos dormir bien para que todos esos procesos funcionen correctamente cuando despertemos. Sin embargo, otras áreas relacionadas a estar alerta o a activar el metabolismo (procesos con los que obtenemos y usamos nuestra energía) sí deben desactivarse durante el sueño. 

Imagen 1. Regiones del cerebro que se mantienen activas erróneamente mientras pacientes con insomnio duermen. Imagen tomada y modificada de referencia 2. 

Los trastornos del sueño son más comunes de lo que uno pensaría. 1 de cada 3 personas padece insomnio, lo cual implica que su cerebro simplemente no desactiva las regiones necesarias. Se ha observado a través de escaneos cerebrales que la tasa metabólica no cambia del estado despierto al dormido en personas que padecen insomnio; pero, el no dormir hace que cuando están despiertas su metabolismo sea más bajo de lo normal.

Imagen 2. La corteza prefrontal, encargada de las funciones superiores como razonar y tomar decisiones, está menos activa en personas con insomnio. Imagen tomada y modificada de referencia 2.

Esto no es todo; las consecuencias de no dormir suficiente son similares a las del envejecimiento. La falta de sueño aumenta la presión sanguínea y la reactividad a nuestro entorno, así como la producción de cortisol: la hormona del estrés. Por eso nos ponemos tan agresivos y nos alteramos fácilmente. Por si fuera poco, se afecta incluso nuestra sensación de hambre.

Los ciclos de hambre se regulan a través de unas hormonas (mensajeros) llamadas grelina y leptina. La grelina es la que nos informa que tenemos hambre y la leptina causa la sensación de saciedad una vez que comimos suficiente. Al no dormir las horas necesarias, se desbalancean estos sistemas de comunicación y se sobreproduce grelina mientras que disminuye la cantidad de leptina. Eso significa que queremos comer todo el tiempo. Además se reduce la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina. Con solo 3 noches de 4 horas de sueño ya estamos en un estado prediabético. 

Dormir suficiente es muy importante porque afecta directamente el funcionamiento de nuestro cuerpo en muchos niveles, tiene importantes consecuencias para nuestra salud e incluso hace cambios en nuestro cerebro. Ahora que lo sabemos sólo queda una cosa por hacer: ¡a mimir!

Referencias:

Bibliografía

  1. Lydic, R. y Baghdoyan, H. (2020). Sleep: Neurobiology, Medicine, and Society; Universidad de Michigan.
  2. Nofzinger, E. A. et al. (2004). Functional neuroimaging evidence for hyperarousal in insomnia. Am J Psychiatry; 161(11):2126-8.